Las Muestras Diarias

Son ” la sal y la pimienta de una clase”. Para mí, este es uno de los puntos más importantes del  curso. Además de que te ayuda a dotar a la clase de una dimensión mayor y que te ayuda a que los niños sepan que hay un objetivo final cada día, te sirve para gestionar mejor los tiempos que les dará la energía suficiente para aguantar la hora de clase.

Hay que hacer lo posible por que los niños actúen frente a un público lo más posible. Es el mejor entrenamiento que pueden tener y que les ayudará a dar forma y vivenciar lo aprendido en clase. Esto no solo les servirá para teatro sino para su formación integral. Tener una audiencia que les escucha y participa con ellos cada día es algo que se van a encontrar una y mil veces a lo largo de su vida.

Por tanto, he llegado a la conclusión de que el resultado de la famosa muestra de fin de curso es lo que menos importancia tiene y que pedagógicamente es de más valía el proceso en sí, trabajado durante todo el curso.

En el centro en el que llevo trece años trabajando , he conseguido hacer muestras todos los días. Las familias entran al final de clase y ven un trabajito que hemos ensayado previamente o que está en el proceso de construcción. A media que se desarrolla el curso, los niños están entrenados en actuar frente a un público y van gestionado esa experiencia que al principio,lógicamente les es más hostil.

Además hay que aprovechar cualquier escusa para mostrar esos trabajitos: la semana de libro, las navidades, el carnaval, todo son buenas excusas para que puedan enfrentarse a un público.

A algunos niños les cuesta más que a otros. Al principio puede ser a algunos que les de vergüenza e incluso se nieguen a actuar. No pasa nada, su labor puede ese la de recibir a los padres,ser el acomodador o el presentador de la velada. Con este pequeño gesto, irán cogiendo confianza.

Intenta hablar con el centro para que entiendan lo importante de las muestra diarias, si no busca maneras de implicarte con el centro para que haya una muestra cada trimestre como mínimo.

Es fundamental mimar el rito del teatro.Para ello hay que darle la importancia debida: nada de móviles en las actuaciones , el debido silencio o el respeto al entrar en la sala.

Además, las familias agradecen que haya un contacto directo con la actividad. Así pueden ver cómo se comportan sus hijos, la evolución que tienen, su relación con el profesor y cómo se gestionan los conflictos diarios.

En alguna ocasión la muestra se ha convertido en una regañina por el mal comportamiento del grupo. No hay que tener miedo a esas situaciones. Los padres suelen entenderlo y apoyarlo en la más de las veces, pues entienden que todos estamos a una en la educación de sus hijos y en ocasiones, para avanzar en el curso hay que para a reflexionar y hacerles ver que su comportamiento no ha sido el adecuado.

El curso,por tanto, será algo vivo que tendrá como meta montarse y desmontarse cada día en función de la inquietud diaria del grupo. Así, los niños decidirán en cada sesión qué quieren enseñar a sus padres.

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